Archive for junio, 2011

LA CHINITA DEL ANUNCIO DE CONTACTOS

Domingo, junio 19th, 2011

“La chinita del anuncio de contactos”

Siempre me ha llamado la atención que en muchos periódicos en los que puedes leer numerosos artículos sobre mafias, prostitución o pedofilia, dedican sus páginas centrales a los anuncios de contactos. Me imagino que cuando los contratan, aunque en la mayoría se ofrecen mujeres que proceden de países pobres, no les preocupa cómo han llegado hasta allí, ni en qué condiciones trabajan, ni tampoco que las fotos de las chicas que los acompañan lo que buscan es que tengan aspecto de púberes, mientras pagen.  A veces pienso que el éxito de muchos reportajes sobre el tema de la prostitución en gran medida sólo es debido a el morbo que da ver a esas mujeres medio desnudas haciendo la calle.

“Página central”

Con esto lo único que quiero es resaltar esta tremenda hipocresía. Por supuesto que estoy en contra de las mafias, el proxenetismo, el abuso de menores, el turismo sexual , el machismo y sobre todo lo que genera por si misma la pobreza. Pero no creo en la criminalización de las personas que la ejercen y que prohibir sólo contribuye a su marginalidad.

“Chupa-chup”

También creo que dentro del colectivo de trabajadores que prestan servicios sexuales hay situaciones y motivaciones muy distintas entre sí y siempre hay que dejar una puerta abierta para las personas que la ejercen como una opción libre.

“Chin, chin”

Desde que el mundo es mundo el sexo siempre ha servido como moneda de cambio (también como arma de guerra).
Eso lo saben muy bien los que tienen poder. Y que hay formas muy distintas de cobrarse los favores (o que te los cobren) pero eso no está muy claro como se llama.

EL ETERNO VIAJE DEL EMIGRANTE DIGITAL

Martes, junio 7th, 2011

“La emigrante digital”

Allá como en la última década del siglo pasado a mi mundo analógico empezaron a llegar voces de otro nuevo en el que había unas cosas que se llamaban ordenadores que decían que te facilitaban la vida. Los que ya lo conocían decían que era el futuro, así que poco a poco todos los que me rodeaban comenzaron a emigrar y yo, para no quedarme a la saga, también fui detrás.

“El eterno viaje del emigrante digital”.

Lo que no me imaginaba era que ese viaje duraría toda la vida, con sus atajos de teclado, recorridos por los menús y largos días de navegación, oyendo el canto de las sirenas en YouTube. Enfrentándome a ataques de troyanos e infecciones víricas y al fantasma de la desactualización.  Sumando a cada paso un nuevo cacharro y su correspondiente manual. Abandonado a mi paso un montón de aparatos obsoletos, cables, transformadores y programas para dejar espacio en mi zurrón.

“La diosa Arroba”

Ya sin soñar con un príncipe que me salve de un dragón si no con uno que sepa ponerme a punto el ordenador y me explique los misterios de los plugines.

“Arrobada”

Ese nuevo mundo tenía su propio idioma. Al principio aprendí palabras sencillas como disco duro, Word o disquete pero otras me costaba pillarlas como  bit o memoria RAM. Desde entonces no he parado de esforzarme en descifrar qué quieren decir montones de palabros. Constantemente aparecen nuevos y nunca he conseguido quitarme la sensación de que por más que aprenda siempre hablo en Tarzán. Demasiados códigos, binarios, abiertos o fuentes.

“Siglo XXI. Amor y Revolución”

Ahora conceptos como alojarse, nube, tener muchos amigos, ratón, abrir una ventana, o ser híbrido tienen un nuevo significado.

También se ha cambiado la forma en la que se hacen las revoluciones, se busca el amor o alguna de sus variantes.

“Apantallada”
Pero no tengo nostalgia, soy como esos emigrantes que a veces reniegan de su tierra de acogida pero de la que no se piensan marchar. Ya han construido sus casas, con su música, sus espacios recreativos y sus fotos. Tienen sus trabajos, sus amigos, sus rutinas y sienten que su vida es más cómoda. De hecho, aunque a veces me sienta completamente arrobada y apantallada y que se me han pixelado los ojos, sentiría como si me hubiesen apuntado una parte de mi cuerpo si tuviera que renunciar a mi ordenador, mi teléfono móvil o internet.
También está este pequeño rincón del ciber universo que me permite tener mi propia voz para seguir ejerciendo el terrorismo estético contra los estereotipos y convenciones. Espero sus visitas. Hasta el próximo post. Click.