Ha bajado la marea. Al oeste el sol sigue su descenso buscando fundirse en el horizonte. Tonos cálidos y dorados bañan la arena, húmeda y compacta. Las sombras se alargan y sus formas se dibujan con nitidez.
Como si fuera la continuación de mi propio cuerpo, observo la proyección de mi silueta. Me muevo y se mueve. Jugamos juntas. Un paso a dos que a veces me recuerda a Matisse.
Escorzo playero
Teta y sombra.
La sombra de Matisse
Detrás de la foto















