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DESAMOR 2.0

Miércoles, Septiembre 10th, 2014

El día que me di cuenta lo que las nuevas tecnologías digitales habían hecho cambiar nuestras vidas, fue uno que estaba en un cafetería de altos ventanales cuando me sorprendieron cantos de pajaritos que venían desde distintos puntos sin cesar. Me quedé extrañada mirando los árboles porque aún no había llegado la primavera y no comprendía tanto revuelo, hasta que me di cuenta que esos sonidos procedían de diferentes aparatos móviles distribuidos por la sala al recibir un WhatsApp.

NOMOFOBICAS

NOMOFOBICAS

Parte de nuestra memoria se ha vuelto electrónica y ya no hacemos tantas descripciones, ni nuestros contertulios tienen que usar la imaginación para visualizar, sacamos nuestro aparatito e ilustramos nuestras conversaciones con fotos. Vivimos experiencias para fotografiarlas y compartirlas. Miramos por una cámara, otras nos miran y exponemos esas imágenes a los ojos de otros. Mirar sin vergüenza ni ocultarnos, en un juego de espejos de una realidad mejorada, con filtro, en la que a veces el que más se exhibe es el que más oculta.

En nuestros teléfonos guardamos cantidad de información privada, incluso cosas que hemos olvidado, y se han convertido en una extensión de nuestro ser. Existe la nomofobia, ese miedo irracional a salir de casa sin el móvil. Sentir ansiedad y aislamiento cuando se pierde, se le agota la batería, el crédito o no tiene cobertura.

SIN COBERTURA

SIN COBERTURA

Pero ya no los usamos tanto para hablar. Los novios quedan menos en los parques, si no en el chat. La palabra escrita es más desinhibida, da tiempo a pensar. También más traicionera. Carece de entonación, de las expresiones no verbales, lo que dicen las miradas, y se presta a más libre interpretación. En esos mares navega ahora Cupido. En la emoción que se siente cuando esos trinos anuncian un mensaje lleno de palabras encendidas, en las contestaciones en las que pones toda tu arte y picardía, en la palpitación expectante del corazón cuando lees en tu pantalla que te “está escribiendo”.

En los momentos que te gustaría gritar al mundo lo que estás pensando, pero en vez de eso compartes, en ese patio de corrala que es el Facebook, un video de Kevin Johansen que lo hace por ti:

-No digas maybe, dale baby. No digas quizás…

Con la esperanza de que lo vea y pille el mensaje. Y sí, “le gusta”.

En el chisporroteo cuando te llega su respuesta por privado y dice “voy”.

Pero un día llega el desamor. Los mensajes escritos de madrugada. Un bolero.

OLA KE ASE

OLA KE ASE

De pronto descubres toda la huella digital que ha dejado en tu vida. Sus mail, los mensajes privados o en el Whatshapp, las fotos guardadas en tu móvil, en tus álbumes. Te lo vuelves a encontrar por el Facebook, el Twitter, Instagram o el Vine. Recordar. Volver a pasar por el corazón. Que tire la primera piedra el que no haya cedido a la tentación de pinchar en algún perfil y humear.

Sabes por fotos de su muro las posibilidades que has tenido de coincidir. Por el ángulo del que están hechas, los metros que os han separado para poder comprobar lo que dice la piel a una distancia que se pueda tocar.

Borras, encarpetas, ocultas, bloqueas. De vez en cuando te da la ventolera y das señales de vida a ver si el pajarito vuelve a cantar. Otras, sin pretenderlo, se te revienta una tripa cuando no te deja de saltar en cada una de tus diferentes pantallas una foto de un cumpleaños, en la que están etiquetados la mitad de tus amigos, cada vez que alguien le da al “me gusta”, en la que está compartiendo la tarta con otra. A pesar del tamborileo de los dedos, contenerte y tragarte las letras.

Ahora se habla mucho sobre el derecho al olvido. También está ese otro derecho al olvido en la era del desamor 2.0.

THE CEBRITIES

THE CEBRITIES

 

 

 

 

 

EL PROBLEMA DE LAS MUJERES ES UN PROBLEMA DE HOMBRES

Miércoles, Septiembre 11th, 2013

El problema de las mujeres es un problema de hombres

“El problema de las mujeres es un problema de hombres”

 «El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.» Pajarito, Candela Flame y Pinky Spring leyeron al mismo tiempo la cita de Simone de Beauvoir que alguien había colgado en el Facebook, y en ese momento cada una sintió que estaba dedicada a ella.

Candela Flame

 “Candela Flame”

Las tres amigas eran muy diferentes. Candela Flame era fuerte, independiente y segura, o al menos eso era lo que enseñaba de sí misma.


La silla vacía

“La silla vacía”

En secreto anhelaba poder quitarse la máscara de luchadora, y echaba de menos que hubiera un pecho cálido que sirviera de reposo a la mujer guerrera. Por eso, en  soledad, cuando se permitía ser débil, se llenaba de congoja.

 

Pajarito metida en un jardin

“Pajarito metida en un jardín”

En cambio Pajarito era un espíritu libre, difícil de aprehender. Su alma de artista la llevaba a ir siempre tras la inspiración. Lo que más se la estimulaba era el deseo. Por eso cuando alguien era objeto de su atención no sabía si lo que la enamoraba era la persona o lo que despertaba en ella. Sus relaciones poco convencionales eran complicadas de adjetivar y nunca sabía cuando las aves de paso levantarían el vuelo, o sería ella la que tendría que emigrar.

 

Pinky Spring bebe en la bañera

“Pinky Spring ahoga sus penas”

Aunque era de moral más bien distraída, como dice una canción, tal vez por ser pelirosa natural, Pinky Spring vivía el amor como si fuera una novela de ese mismo color. Pero al último que le había dado el título de su príncipe se le había vuelto rana y comprobaba con desesperación que le hacía guiños de complicidad a otras en el FB, y  a sus fotos y las canciones que colgaba pensando en él, escasamente les daba un me gusta.

Pinky Spring y sus amigas de paseo por el campo

 “Bucólicas”.

Para distraer a sus almas inquietas las tres amigas decidieron marcharse de paseo al campo. Pensaban que alejándose de su cotidianidad, en un entorno bucólico, se olvidarían de esos seres que las hacían zozobrar.

Pinky y sus amigas paseando ente viñedos

 “Entre viñedos”

Mientras Pajarito contemplaba el revoloteo de los pájaros y Pinky Spring bromeaba sobre el milagro de que de una inocente uva saliera algo tan embriagador como el vino, Candela Flame aprovechaba para hacer ejercicio y ponerse más fuerte todavía.

 

Pajarito sin nido

 “Pajarito sin nido”

Hallarse en comunión con la naturaleza llenaba a Pajarito de gozo y se separó de sus amigas para concentrarse en sus sensaciones y dejar que su mente vagara. Trepó a un árbol para desde allí otear el vuelo de las aves migratorias. Entonces se apoderó de ella la nostalgia. En su mente se empezaron a juntar palabras que formaron un poema y  pensó en titularlo “Oda a los nidos vacíos”.

 

Sin cobertura

 “Sin cobertura”

 Con tanta paz y silencio Candela Flame y Pinky Spring  por un momento se sintieron libres de ataduras, y el aire puro las llenó de energía positiva, pero en cuando descubrieron que sus teléfonos móviles no tenían cobertura volvieron a entrar en pánico. Como si estar sin cobertura fuese una metáfora de sus vidas.

FIN

PD: Muchísimas gracias a mis queridísimos Iñaki y Aitor que me dejaron sus casas para hacer las fotos. También a mi amiga Merceditas y sus familia por lo bien que me lo pasé con ellos en Gandesa, y los perritos Tobi y Kina que me alegraron con su compañía las sesiones de fotos en el campo.